20 de diciembre...35 años ya
- Henry Gorgona
- 20 dic 2024
- 3 Min. de lectura

-“Henry, trata de irte directo para tu casa hoy…cuídate mucho” – me dijo Roberto Padrón un Sargento puertorriqueño la mañana de ese 19 de diciembre cuando nos cruzamos en Clayton. Padrón llevaba tres años acantonado en Panamá y ese día llevaba todos sus pertrechos de guerra.
La verdad, su advertencia no me asustó porque en las últimas semanas habíamos vivido muchas escaramuzas entre los soldados americanos y las Fuerzas de Defensa, todo había sido solo amagues, pero ese día quienes trabajábamos para los norteamericanos ( yo, para DODDS, Department of Defense Dependents Schools) notamos un movimiento muy extraño dentro de las Bases: se colocaban trincheras con sacos de arena en las garitas de entrada y alambradas de ciclón reforzadas con púas.
Los Hummers ahora artillados transitaban a gran velocidad transportando soldados de aquí para allá; en Curundu Elementary School presencié el ingreso de neveras y bolsas negras, después me enteré que estaban improvisando una morgue, toda la movilización era muy rápida y nosotros los civiles panameños sin duda estábamos asustados.
Saliendo del trabajo fui al Cine para liberar un poco las tensiones de las últimas semanas, igual todo Panamá se preparaba para celebrar la Navidad a pesar de las restricciones bancarias, debajo de mi arbolito ya estaban los regalos que abriríamos en Noche Buena.
Al regresar a casa a eso de las siete de la noche aproximadamente, noté en la Avenida 4 de Julio al lado de mi edificio tanques de basura en la calle. Al repararlos bien vi tras ellos camuflageados a “Batalloneros” en posición de ataque apuntando sus armas hacia "la Zona" . –Bueno-, pensé -parece que la vaina es seria-. Rápidamente subí a mi apartamento en el tercer piso con balcones hacia la 4 de Julio y la Calle H, me asomé en ambos y no noté nada más que los tanques de basura y sus acompañantes aparentemente decididos a todo, al menos eso pensaba yo. Del otro lado en las faldas del Cerro Ancón todo parecía normal.
El cintillo preventivo con la clave CHARLIE (clave de cautelosa movilidad de la población civil norteamericana) apareció desde las nueve de la noche con más continuidad que de costumbre en las pantallas de SCN Canal 8, Canal militar gringo que podía sintonizarse en Panamá sin dificultad.
Para las once y treinta CHARLIE cambió a ECHO (Evacuación!!!!! . el punto de alerta máxima) y el cintillo agregaba que el Presidente de Estados Unidos George Bush había autorizado la invasión a Panamá. Todos los civiles norteamericanos deben permanecer en sus hogares a partir de éste momento.
Corrí hacia el balcón que daba acceso a toda la Avenida 4 de julio, con la duda de lo que acababa de escuchar, y noté que todo seguía en calma, ambiente tenso, pero en calma, y la avenida normalmente vacía. De pronto, a lo lejos, vi venir un taxi desde las inmediaciones del legendario Bar Ancon Inn en la Calle J y que luego pasó frente a mi edificio, le seguí con la mirada mientras se dirigía a la altura de Quarry Hights cuando de repente como salido de una película de guerra se elevó sigilosamente un Helicóptero Apache a pocos metros de mi balcón disparando un rayo verde que en segundos pulverizó el carro, literalmente LO DESAPARECIÓ !!!.
De inmediato y en simultáneo se escucharon grandes explosiones, el terrible replicar de ametralladoras por doquier, gritos...todo era ensordecedor, en segundos un infierno se desató ... me tiré al piso y gateé como pude hasta llegar donde se encontraba mi madre y ser testigos muertos de miedo a partir de ese momento de todo lo que ocurriría encerrados por horas junto a mi perra Susy en un pequeño baño ...la Invasión había comenzado, era la noche del Eclipse y no sabíamos si sobreviviríamos a ella...pronto, en cuestión de horas tendríamos miles de muertos de allá y de acá … y absurdamente un barrio borrado del mapa.
Nunca volví a saber de Roberto Padrón mi amigo, el soldado boricua.
(Testimonio real de lo acontecido a nivel personal durante la invasión a Panamá por los Estados Unidos de América.)




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