Análisis crítico sobre la ausencia de simbolos panameños en el ámbito global cultural. Tal vez un grito desesperado a nuestras autoridades para lograr proyectar internacionalmente toda nuestra multiculturalidad.
Francisco no fue solo el primer Papa latinoamericano. Fue un gesto viviente de la misericordia. Su legado no cabe en dogmas ni en encíclicas: está escrito en los gestos, en las lágrimas que recogió y en los silencios que supo escuchar.
Hoy, con su partida, la Iglesia entra en un terreno incierto. No solo hay que elegir a un nuevo Papa: hay que decidir hacia dónde quiere ir la Iglesia en un mundo que parece desmoronarse.
Al final, lo que queda es una lección urgente: la etnia negra en Panamá no es una pieza homogénea ni una masa indistinta. Es una constelación de experiencias, traídas por veleros distintos, pero todas heridas por el mismo filo: la exclusión. Y todas, también, sostenidas por el mismo fuego: la dignidad.